Hay un universo lleno de pequeñas cosas... cosas que buscamos desesperados, esperando ver la luz, aquella luz que no acaba de aparecer y la cual no sabemos donde encontrar. Desesperados en una búsqueda que no acaba, aún sabiendo que de nada sirve buscar porque todo está ahí esperando el momento justo e indicado para hacer su aparición. Pero esa es nuestra naturaleza, buscar, perseguir, soñar, anhelar y aquel que se canse, entonces no sabrá por qué vive...
Hay un universo lleno de pequeñas cosas... que solo se despiertan cuando tú las nombras. Nombramos, y con cada nombramiento despertamos algo nuevo en nuestra vida, una emoción, una palabra, una tristeza, quizá una espera o talvés un nuevo amor... Y si, todo redunda en esto, en buscar el amor, aquel amor que parece perdido en nuestro universo de pequeñas cosas, aquel amor que no acaba de llegar y por el cual llegamos a sentir un deseo interminable, un cansancio por la búsqueda o simplemente una dejadez por ya estar cansados de tanto buscar, de tanto ver y no encontrar, de tanto saber lo que hacer y de tanto no hacer lo correcto.
Pero seguimos buscando y mirando alrededor porque no perdemos la esperanza de que aquel amor esté ahí, esperando nuestra mirada, aguardando a que nos percatemos de su presencia.
O será que es mejor parar de buscar y esperar nosotros a que alguien se percante de nuestra presencia.... que alguien me diga, porque yo ya perdí la noción de lo correcto.